1994

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Mariconadas aparte…

En estas Navidades, donde la familia se reúne en un gran acto de hipocresía, hablé con un familiar sobre las relaciones, que a mi parecer todas tienen fecha de caducidad, que no existe ese amor verdadero vendido por Hollywood, que todas las relaciones largas se sostienen en mentira o rutina y que el amor desaparece porque no es verdadero amor, sino mero encaprichamiento. A lo que él me respondió: “ Bueno, todo hombre quiere, bueno, no, necesita a una mujer a su lado, a una buena mujer. Nos encanta entrar en casa y que su olor impregne la entrada, darle un beso, y otro más en la mejilla, retirarle el mechón de pelo que cae sobre el pómulo y colocárselo detrás de la oreja. Llegar cansado y contarle como ha ido el día, los problemas y los buenos momentos, es magnífico que alguien te escuche, es prácticamente un tesoro, no , es que lo es. Coger su mano húmeda del fregadero y decirle “déjalo ya lo hago yo”. Poder pasear con alguien, agarrar su mano y que ella te agarre el brazo, siempre en la derecha, a ella le gusta siempre a la derecha. Dejarle el abrigo cuando hace frío, es el frío más maravilloso que un hombre pueda sentir. Calentarle las manos acariciándoselas, abrazarla y por favor, que no pase frío. Volver a casa, abrir la puerta y dejarla pasar, ya sabes, las mujeres primero. Recostarte en el sillón y que ella se pose en tu hombro, con la manta hasta las orejas, es tan friolera, incluso le cambian de color las manos cuando hace frío. Poder dormir con alguien al lado, lo de dormir abrazado esta extremadamente infravalorado, es pura ambrosia cuando ella coge tu mano y se la pasa por encima del pecho para que la abraces; cuando ya esta cómoda te suelta, y no se te ocurra soltarla, volverá a coger tu mano y no se dormirá si no la abrazas. Levantarte por la mañana y verla dormir, es un ángel. Que llegue a casa y te abrace lo más fuerte que puede porque hay un problema, esa fuerza infantil que te embriaga y que no sabes como consolar. Discutir y reconciliarse, no te pierdas eso nunca, no hay relación verdadera sin esto. Luchar por lo que quieres y sobretodo, esto es muy importante, ser sincero aunque la verdad sea dura. Pero supongo Enrique, que mantenemos nuestras relaciones porque todos necesitamos alguien a quien amar, y gracias a Dios y a todos los dioses porque es indispensable tener alguien quien nos ame. Enrique, es una verdadera lástima, me hubiera encantado que hubieras conocido a tu abuela, era preciosa.”

Claro, después de esto, me fue imposible exponerle la teoría del Todoputismo. Puede que después de todo, las reuniones familiares no sean del todo malas.

  • hace 4 meses
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